Día 1. OBSERVACIÓN

Cuando observo el mudo, el mundo que hay dentro de mí, en mis pensamientos y mis emociones, el mundo en el que existo, en el que me relaciono con otros, con lo que hay y lo que sucede, ¿me doy cuenta de lo que hay en su totalidad?, ¿puedo comprender lo que es?, ¿cómo identifico lo que es bueno, propio, y real?
Observar es estar donde mi cuerpo está, es traer mi mente al momento presente, es sentir las sensaciones silenciosas en mi cuerpo, es la combinación sin juicio entre lo que se y lo que comprendo, es discernir entre lo que me agrada y lo que realmente me sirve. Observar es ir más allá de lo que mis ojos ven, es mirar con la intuición, integrar lo que la mente y la emoción me enseñan de cada experiencia. No se requiere de experiencia previa, solo la intención de poner en práctica la observación, de poner toda la atención en lo que sucede a mi alrededor, dentro de mí y en la construcción de lo que pienso sobre lo que pasa.
Observar me ayuda a entender mi propia naturaleza, permite quitar ideas preconcebidas que no se ajustan al presente, a lo que me pasa a mí y no a otros, a lo que estoy creando hoy para que ocurra mañana. Mientras más observo, mas conozco y mientras más conozco, mas profundizo en la experiencia de amarme incondicionalmente.
Prg.
