Día 3. VALORACIÓN

10.10.2017

Para dar valor a algo, erróneamente solemos medir primero la utilidad que me aporta, pensamos que si me sirve entonces vale y si no obtengo provecho lo descarto; sin embargo la fórmula más efectiva es valorar cada situación, momento o persona en su justa medida, sin expectativas ni exigencias inalcanzables, de esta forma te darás cuenta que de poco a poco, hay mucho que valorar en la vida y eso sí está a tu alcance.

Pon atención en lo valioso para ti y no sólo en lo que te gusta, así necesitarás menos y valdrás más. Valorar lo que es y lo que hay lo hace agradable, renegar por lo que hay o añorar lo que falta empobrece nuestras posibilidades y debilita la autoestima.

En la vida hay cosas con valor y precio, el precio lo pagas, el valor lo disfrutas. Reconoce que eres solo tú quien decide cuánto vale algo o alguien, porque la valoración es personal en un momento y situación determinada, el precio depende de lo que el otro esté dispuesto a intercambiar comercialmente contigo.

Cuanto menos valor des a lo material, pasajero y externo, más valor das a tu persona. Aprecia tus atributos y recursos físicos, intelectuales, materiales, sociales, emocionales y otros más que tienes, lo que logras construir con eso es lo verdaderamente valioso.

El equilibrio es dinámico, cada movimiento aporta valor cuando aprendemos a mantener la estabilidad interior a pesar del caos. Por un momento pregúntate qué pasaría si en lugar de sentir que eres víctima de la situación de la cuál necesitas salir, fueras tú quien aporta valor, es decir, deja de creer que eres receptor de lo malo y conviértete en generador de valor en tu entorno.

No te limites solo a abandonar situaciones sin valor, aplica tu capacidad para transformar cada lugar donde te encuentras, cada vínculo personal que generas y sobre todo, el diálogo interior que mejora tu valoración personal; solo así, habrás traspasado tus propias limitaciones y estarás listo para recibir más y mejores cosas de la vida.

Identificar la zona de comodidad errónea no significa, automáticamente estar trabajando para salir de ella, un buen inicio en dirección a la valoración plena, es comprender la manera en que yo me relaciono con las personas, las situaciones y con mi voz interior mientras estoy ahí. Después encontrarás el camino de salida.

Valora la realidad en la que vives tal cual es, de ella puedes descubrir en ti la forma de generar la tranquilidad que necesitas, la fortaleza que buscaras fuera y que no te es suficiente, la comprensión que otros no pueden darte pero tú sabes cómo la necesitas, el amor, la confianza, la certeza y tantas cosas más que seguramente estás cansado de buscar, sin querer creer lo que ya sabes, la mejor respuesta siempre está en ti. ¡Valórate!

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