Día 2. ACEPTACIÓN

Aceptar lo que es y replantearnos
la validez de lo que sabemos, interpretamos o conocemos, requiere abrir la
mente y enfrentar el miedo a no tener el control sobre la razón absoluta.
Crecemos con la convicción de que lo que es normal para mí es naturalmente
normal para todos, que resignarnos tiene el mismo valor que aceptar nuestro
destino sin resistencia.
Nada más lejano a la realidad... lo que es normal no siempre, ni para todos, es
natural. Lo natural es lo que surge sin condicionamientos racionales, lo
normal es lo que a base de repeticiones dejamos de cuestionar, integrándolo a
nuestra definición personal.
Resignarnos a la forma en que la vida se nos presenta es asumirse víctima de la
situación, nos lleva a la renuncia de autonomía y aspiración al cambio.
Aceptar, contrariamente a la resignación, va más allá de un gesto de valor y
honestidad, implica observar la vida sin juicio, comprender que lo que me
agrada o me molesta, es la conclusión que me lleva ciegamente a creer en el
bien y el mal, lo correcto o incorrecto; cuando aceptó sin juicio, puedo ver
que lo que rechazo es mi creencia sobre lo que es, y no la experiencia misma.
Aceptar significa abrazar mis emociones, por el simple hecho de que son mías, defender mis pensamientos porque son el resultado de la vida que conozco, y lo más importante aceptar es hacer una honesta invitación a una nueva y mejor forma de pararse en la vida, tomando como referencia mi visión clara de lo que puedo aspirar cuando genero un cambio personal. Nadie cambia si no encuentra un beneficio en el cambio.
Aceptar aligera la carga del
deber ser y ayuda a concebir un nuevo punto de partida desde el punto donde
estoy, sin pretensiones ni manipulación, solo yo, mi realidad y mis mejores
intenciones de hacer lo mejor que pueda.
En este momento los recursos que conozco son los que puedo manejar, conocer mi
historia, el entorno en el que crecí, mi condición en el momento de tomar
decisiones, me impulsa a comprender que nada pudo ser diferente, todo es una
consecución lógica y sistemática de lo que fue y de lo que es. Cuando aceptamos
lo que es y lo que hay, y dejamos a un lado lo que nos gustaría que fuera y
hubiera, puedo generar el cambio que necesito o en el mejor de los casos
continuar en mi buen camino, si lo que encuentro me complace. Si te gusta
mantenlo, si no, cámbialo, si no te agrada y lo mantienes, acepta que solo tú
eres responsable de tu condición actual.
Aceptar que tengo posibilidades ilimitadas e inexploradas, me abre con gratitud mi potencial interior, mi responsabilidad me da poder. Aceptar lo que es, es el primer paso en la ruta correcta, la medida exacta y la calibración precisa, es vivir sin resistencia ni autoengaño, es decir sí porque he renunciado al ego.
